El “Nuevo Mundo” y La “Nueva España”

El “Nuevo Mundo” y La “Nueva España”

Jessica Patrick

Dr. Cabanillas, SPAN 3770
Primavera 2011

En la conquista y colonización de América Latina confluyeron diferentes aspectos: la organización política, económica y social, las costumbres y tradiciones de los españoles, mezclados con las de los indígenas y luego con los africanos. Este trabajo discutirá la influencia española en el “Nuevo Mundo,” pero primero hablará de algunos aspectos del “viejo mundo” mesoamericano antes de la llegada de los españoles.

Me habría gustado vivir en el periodo clásico de la visión arqueológica de Mesoamérica. El periodo clásico me interesa porque es el periodo en que las más grandes civilizaciones precolombinas estuvieron en las cúspides de sus existencias. El periodo clásico sigue al formativo, en que “la población creció al mejorarse a la calidad del maíz y aumentar la producción de cada planta” (30). Así los mesoamericanos del periodo clásico eliminaron la amenaza de la falta de comida “mejor alimentada” y el peligro de tierras desconocidas después de sus “olas migratorias procedentes de Alaska” que “extendieron por Norteamérica hasta. . . Mesoamérica” (30). También me interesa este periodo porque, mientras se sabe mucho de las culturas y tradiciones de los mesoamericanos gracias a los descubrimientos arqueológicos y otra investigación, no sabemos todo. Vivir en aquel tiempo puede enseñar mucho más que los libros y las ruinas enseñan ahora. Me refiero específicamente a los sistemas de escribir y hablar los diferentes idiomas mesoamericanos. Aunque muchas idiomas y dialectos indígenas sobreviven, si estuviera en la Mesoamérica precolombina, oiría las lenguas perdidas de la época y podría evitar pronunciaciones de malas de palabras y preguntaría a la gente sobre los textos escritos para no adquirir significados erróneos de ellos. En vez de adivinar las culturas e idiomas, las podría probar.

Otra razón por la que escojo este periodo es la falta de la influencia española. El periodo clásico ocurrió antes de la destrucción de templos y otros edificios mesoamericanos cuyos restos fueron usados por los españoles para construir iglesias y otros inmuebles en las colonias españolas. No vamos a saber nunca la cantidad y calidad de la historia que perdimos con esta destrucción. Además, esta época existió antes de la influencia europea que hasta hoy, marca Latinoamérica con la herencia política, económica, social y cultural que muchas veces no tiene aspectos positivos. Por ejemplo, con referencia a la herencia económica, la “excesiva dependencia de la empresa privada egoísta . . . desde la adopción del sistema de adelantados, ha obstaculizado el desarrollo económico” (71).Yo no conozco un mundo sin esta negativa influencia europea y podría tomar la oportunidad de conocerlo si se me presentara. La obra de Diego Rivera destaca estos aspectos negativos de la influencia española en el “Nuevo Mundo.”

La obra “La Nueva España” de Diego Rivera representa cuatro aspectos de la colonización española del “Nuevo Mundo”: la organización política, la organización económica, la organización racial, y la interacción entre lo religioso y lo militar. En primer lugar, la pintura simboliza la organización económica representada por la encomienda. La encomienda fue un sistema de trabajo en el que, un “encomendero. . . recibía. . . un numero de indígenas para cristianizarlos a cambio de sus servicios personales” (66). Este sistema, que consistía en “múltiples injusticias” contra la gente indígena, esta significado por la posición de los cuerpos de los indígenas en la pintura (66). Por ejemplo, la mayoría de los indígenas no están orientados hacia el primer plano, o el frente. En otras palabras, no podemos ver sus caras. Andan hacia el fondo, mirando hacia abajo, cargados con el peso de troncos de árboles en sus hombros. Ya que las caras no son visibles, los identificadores personales de cada uno de los indígenas no existen y los indígenas se hacen una mera masa de trabajadores bajo la autoridad de sus dueños españoles.  Incluso las caras de los caballos y otros animales son más visibles que las de los indígenas, indicando el valor bajo de esta gente. También, a causa de sus posiciones en el fondo, los indígenas aparecen tener cuerpos pequeños, oscuros y no definidos en vez de las siluetas definidas y los cuerpos grandes y brillos de los españoles y sus animales. Los colores oscuros, los tamaños pequeños y las formas borrosas de los indígenas identifican ellos como seres de poca importancia porque no es posible ver ellos bien sin la luz o buena colocación del primer plano, factores que hacen sus presencias en la obra insignificantes. Además la oscuridad de los indígenas en el fondo, pronunciada especialmente donde los tres muertos ahorcan, puede significar que viven los indígenas existencias oscuras bajo la opresión española.

Aunque algunos indígenas tienen marcadores de identificación, estas personas no son representativas de la mayoría del pueblo indígena porque se asocian con el poder español. Por ejemplo, las caras visibles son las de los indígenas que trabajan o están situados más cerca de sus dueños, como el cultivador indígena que comparte el poder con un español en el centro de la pintura porque él es uno de los pocos con quien los españoles se comunican. También el bebé mestizo, llevado por una mujer indígena al lado de tres españoles que hacen negocios con las monedas, obtiene poder con los españoles a través de la raza blanca que comparte con ellos. El color brillo de la piel del bebé, que contrasta con la oscuridad de piel de los otros indígenas, tanto como su posición en la espalda de la indígena, lugar inadecuado para un niño blanco para mantener la alteza de su raza en la pigmentocracia de aquel tiempo, sugieren su sangre y papel mixtos. En la organización social de la pigmentocracia, la raza “inferior,” en este caso la indígena, puede ser un “impedimento” al logro de una clase social alta, como la disfrutada por los blancos peninsulares y criollos (72). Por eso, aunque ambas personas se asocian con el poder español, la obra muestra que este poder no es absoluto. Es visible solamente la mitad de la cara del agricultor sugiriendo que él no se diferencia de la masa de esclavos tanto como parece. Es más, la cara del bebé, en contra de las caras españolas, no tiene los ojos abiertos. Este es un signo de la falta de conciencia en el mundo español, al cual no pertenece completemente, según sus ojos cerrados.

También la mujer que lleva el bebé ocupa un lugar complejo dentro del marco social de la obra. Primero, ella es la única mujer retratada. Su soledad puede ser representativa del lugar restrictivo de la mujer colonial porque su género la relega a pocos papeles en la obra. Ella es cuidadora de los ninos con el bebé en su espalda y bestia de trabajo con la carga en su mano, y nada más. Sin embargo, ella y su bebé mestizo comparten un lugar entre el mundo indígena y el español. La mujer une los dos mundos con su cuerpo, literalmente. Ella esta entre el hombre indígena que trabaja contra su albedrío y el español con las monedas que explota los indígenas por dinero. También, es ella que une los dos mundos como productora del bebé mestizo de sangre español e indígena. Así la mujer y su niño, como creación de ella, existen entre dos los mundos sociales diferentes. Por otro lado, ya que los hombres indígenas no tiene sangre español ni puede producir niños de sangre español en la ausencia de mujeres españolas, no comparte los privilegios de la pertenencia al grupo racial con poder que tienen la mujer y el niño. La piel del bebé contrasta severamente con la del hombre indígena a su lado para enfatizar esta distancia social.

La pintura también representa una parte pequeña de la organización política colonial española en su representación del comienzo de “fundar poblaciones y establecer ayuntamientos” españoles en que el gobierno español “delegó su autoridad primero a los adelantados” para colonizar sus provincias de ultramar (63). Ya que los indígenas traen troncos de árboles, cultivan la tierra y trabajan con martillos, la obra sugiere que todavía sus dueños españoles están en el proceso temprano de construir esta colonia. Los adelantados que vinieron antes de otros oficiales como generales y virreyes, no han levantado ningún edificio con su mano de obra indígena, lo cual muestra que la fundación de la Nueva España toma lugar ahora. Si fuera todavia el periodo del descubrimiento de esta “nueva” tierra, espectadores de la pintura verian barcos nuevamente llegados de España en la tira pequeña de la costa en el fondo. Pero la llegada de los españoles no ocurrió recientemente. Ellos, en el proceso de conquistar, han tenido el tiempo viajar tierra adentro de la costa hasta el primer plano. Este movimiento señala el crecimiento del poder español que, despues de poco, se sembró firmamente en el Nuevo Mundo. Sin embargo, porque los españoles aún pueden ver el mar del fondo, no habían avanzado mucho. Por otro lado, la mayoría de indígenas en la obra caminan hacia, o ya están posicionados en, el fondo, obligados por la fuerza a rendir su tierra y su poder sobre esa tierra. Es cierto entonces que este lugar es la Nueva Espana, como el título de la obra dice, con su perspectiva geométrica reflejando la subyugación de los trabajadores indígenas y el poder de los jefes españoles. Incluso el título “La Nueva Espana,”que va en vez de algún nombre indígena por la tierra, demuestra el dominio español.

Además, la pintura da un ejemplo de la combinación de lo militar con lo religioso que usaron los españoles para colonizar Nueva España. No solo la conquista, sino también “la historia posterior de América” durante la colonización fueron “realiza[das]” por “la espada, . . . secundada por la cruz” (71). Los españoles que llevan armas en el primer plano parece solo para aparecer intimidante, y en el fondo, para conducir sus trabajadores en la administracion de la tierra, como lo hace el español con el azote que conduce a algunos indígenas a cultivar la tierra. No obstante, un fraile conduce a los indígenas también con una pequeña cruz en su mano derecha y no es evidente cuál de los dos españoles tiene más poder. Lo que es evidente es el ultimátum de los indígenas de la obra: todos los que no se someten a los ordenes de los españoles mueren, como los tres muertos mencionados, a pesar de cuya mano, religiosa o militar, comite el crimen. Así, la obra trata del “doble signo militar y clerical” de la colonización de Nueva España (71).

La corona española luego encontró nuevas ideas para mantener su poder durante la colonización: las de la Contrarreforma, la filosofía escolástica y la educación colonial. La Contrarreforma fue la reacción de la iglesia católica y sus seguidores a la reforma protestante que rechazó la doctrina católica. La corona católica vio cualquier amenaza a la iglesia como una amenaza a ella y quería impedirlas. Ya que la filosofía escolástica, basada en la idea aristotélica que “la curiosidad humana debe de satisfacerse con la absoluta verdad posible. . . manifestada en libros sagrados,” ayudó a la Contrarreforma a mantener la “verdad” del dogma de la iglesia católica (89).  Esta “verdad” se extiende a la educación colonial. Para tener “control oficial del pensamiento y de los medios de expresión en España y sus dominios” (93) la iglesia promulgó “un monopolio sobre la educación oficial” con la censura de libros y otras materiales educativas (89). En la ausencia de pensamiento libre, por el que “se castigaba con la pena de muerte,” la corona controló sus territorios de ultramar a través de la iglesia católica (93). Así unificó España sus colonias bajo el mismo poder e influencia en contra de la amenaza de otros poderes europeos.

Hasta este día, esa influencia española continúa en Latinoamérica, de todas maneras unificando culturalmente el mundo hispanohablante. La españolización y europeización de Latinoamérica todavía, en gran parte, dicta nuestro discurso sociológico, histórico, político y económico hoy.

 

     

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *